viernes, 18 de julio de 2008

Setenta y cinco.

Sweet bird study. Jack Vettriano.

Una hamaca a la orilla del mar en un día soleado. El sonido de las pequeñas olas yendo y viniendo sin descanso. El calor que poco a poco se va apoderando de cada centímetro de la piel expuesta. La caricia de la brisa en cada pliegue del cuerpo desnudo. Esa es hoy por hoy la mejor manera que conozco para desconectar de todo y todos. Y además, la tengo a mano.

5 comentarios:

dudo dijo...

creo que soy la gorda en bikini que tienes al lado... aunque, mmmmpfff... me cuesta seguir ahí, sólo mentalmente, entre las olas, la arena, el sol, el airecito... me desdibujo, me estoy yendo.
Pero lo que daría por estar ahí. Lo que daría...

Cecilia Alameda dijo...

Cuidado con las temperaturas, que están subiendo este fin de semana. Espero que los veraneantes (de aquí se van muchos hacia Levante) no te den mucha lata.

Arcángel Mirón dijo...

Mi reino a cambio de eso.

violetazul dijo...

Me parece que yo lo tengo igual de a mano que tu, y ahí que me he pasado gran parte de la tarde. Volví a medio día, y al encontrar el mismo agobio que dejé por la mañana, he vuelto a la arena, me parece que me traigo a Troylo y acampo aquí, el resto de... la vida???
Besos y mucha arena y sol para todo el finde!

horabaixa dijo...

Hola Memoria,

Que envidia !!!!

Coincido plenamente contigo con las sensaciones. Añadiria una, en lugar de la hamaca, una inmensa toalla encima de la arena. Amoldada a la forma del cuerpo....