sábado, 30 de agosto de 2008

Casi triste.


"El sonido del disco al caer sobre el plato es como un suspiro rápido, mezclado con un ligero rumor de polvo. El del brazo al separarse de la horquilla es un sollozo reprimido, un chasquido de lengua, pero no húmedo, seco. Una lengua de plástico. La aguja, al deslizarse sobre el surco, silba un poco y crepita, una o dos veces. Después entra el piano, como las gotas de un grifo mal cerrado, y el contrabajo, que parece el zumbido de un moscón chocando contra el cristal de una ventana cerrada, y luego la voz velada de Chet Baker, que empieza a cantar Almost Blue.

Si se está atento, muy atento, se puede oír cuando toma aire y separa los labios en la primera a de almost, tan cerrada y modulada que parece una larga o. Al-most-blue... con dos pausas enmedio, con dos respiraciones en suspenso a través de las cuales se comprende, se oye, que tiene los ojos cerrados.

Por eso me gusta Almost Blue. Porque es una canción que se canta con los ojos cerrados."

Carlo Lucarelli. Almost Blue.