miércoles, 12 de noviembre de 2008

De memoria.


Esta mañana temprano, en mi primera conexión (la de café y cigarrillo a una hora casi prohibida) me he llevado una muy agradable sorpresa con algo que, en principio, creí fruto de la casualidad. Más tarde, en una conexión posterior y poniéndome al día con aquellos blogs cuyas actualizaciones aparecen en mi reader, he ido descubriendo que se trataba de un bonito y sentido homenaje. Y todavía me he alegrado más, porque me suelen agradar los bloggers que hablan (bien) de otros bloggers.

Aquí hago un inciso. He empezado este post cinco veces y los efectos secundarios de la espectacular tormenta con la que hemos convivido esta tarde se han encargado de perderlo en cada una de ellas. Por ese mismo camino he dejado también algunas ideas, esas que se escriben en un momento cualquiera de inspiración y que, como ella misma, van y vienen a su antojo y no cuando son requeridas. Así que al final no sé muy bien por dónde voy a salir.

Algunas veces pienso si mi actitud al permanecer aquí de incógnito casi total es lo suficientemente egoísta como para que, al final, haya valido la pena. Ahora ya no, pero hace unos meses todavía había quien me preguntaba (aunque en realidad le preguntaban a ella, al anterior personaje desde el que mudé a memoria) si realmente había dejado de escribir, porque todavía existe quien no quiere creer que pueda vivir sin hacerlo. Lo cierto es que me gustaba estar allí rodeada de tantos y tan buenos amigos. Y que me llevo una enorme alegría cuando compruebo que de vez en cuando se siguen pasando por aquella página. Yo quisiera, hoy y ahora, recordarlos a todos ellos -mis queridos paseantes- y con esto ofrecerles un pequeño (pequeñísimo, en esta inmensidad) homenaje. Aunque como sé que no debo hacerlo, porque sigo aquí de incógnito casi total, me sumo al de todos los amigos de rafa, porque yo también, aunque en silencio, soy de las que disfruta y se entretiene leyendo a diario lo que hoy dice el periódico.

3 comentarios:

elshowdefusa dijo...

A veces pienso que debería leerte también de incógnito, porque lo de dejar de leerte es tan lejano como que tú puedas vivir sin escribir, pero me arrancas las palabras con cada escrito y me acaba siendo imposible quedarme callada.

Espero que Rafa se pase por aquí, seguro que le hace mucha ilusión. Un placer que te hayas unido.

Buenas noches y un beso.

Cecilia Alameda Sol dijo...

Aunque estés de incógnito, es decir, sin tu nombre real, tus palabras son auténticas. No se puede falsear los sentimientos cuando se escribe con tanta vehemencia; si acaso se pueden disfrazar con palabras que, sin dejar de ser exactas, son menos directas que las que pronunciarías en una conversación con un café delante.
Espero también que Rafa se pase por aquí.

Petrusdom dijo...

Cuando uno escribe palabras que se entienden dejan de tener dueños y ya no importa la persona física, nombres y apellidos. Las palabras leidas son del lector, como yo que ahora te escribo después de leerte agradecido.