jueves, 20 de noviembre de 2008

Palabras en marcha.


Por las mañanas de los días laborables, en el descanso para café, corro a casa a tomarme una tostada y aprovecho para dejarle una notita a meri en la hoja que arranqué el día anterior del calendario de maitena. En apenas unas frases he de explicarle detalladamente los pasos necesarios para que pueda acabar de preparar la comida que tengamos para ese día. Yo llego casi una hora más tarde que ella y algunas veces el hambre le aprieta y no le viene bien esperarme. Además, me gusta que vaya adquiriendo responsabilidades domésticas sencillas y aumentando su autonomía.

En la oficina nos dejamos notitas en post-its amarillos. Yo siempre tengo un par de bloques abiertos encima de la mesa porque lo anoto casi todo. Y dibujo. Y ensucio. Y convierto en papelitos mínimos haciéndoles muchísimas dobleces. No es origami, pero me distrae.

En el bolso, de siempre, por lo que suelo usar modelos de talla XXL, llevo portaminas, con muchas de repuesto, bolígrafos de un par de colores, la agenda llena de anotaciones, un moleskine pequeño y alguna libreta de tapas duras, porque considero que puedo necesitarlos en el momento más inesperado.

Hace unos días tuve que ir a comprar material escolar y me llevé también un taco de post-its en forma de flecha, que ahora están señalándose unos a otros encima del escritorio de mi rincón de ocio, repletos de palabras que en sí mismas no tienen más sentido que el que ofrecen sus respectivas definiciones, esperando a encajar como si de un puzzle se tratara. Quizá la próxima semana, que al fin en lugar de en el balneario la voy a pasar en casa, consiga colocar cada pieza en su lugar correcto. O incorrecto, que tampoco me importa. La cuestión es que no se queden aquí paradas.

3 comentarios:

lapetiteenbelgique dijo...

yo también llevo una moleskine en el bolso. Nunca se sabe cuándo va a venir la inspiración ;)

violetazul dijo...

Tu bolso y el mío se parecen bastante, al menos en el contenido..
Y yo también tengo palabras sueltas, anotadas en millones de post-it, que sé que en algún momento me van a hacer falta.
Besos

Petrusdom dijo...

Nosotros resolvimos el tema de las comidas a distinto horario preparandolas por la noche, luego era cuestión de calentar...
Ahora que me han prejubilado yo soy el cocinero.

Saludos cordiales