miércoles, 4 de junio de 2008

Cuarenta y ocho.

Las palabras son una forma de acción, capaces de estimular el cambio. (Ingrid Bengis)

Leyendo esta cita por primera vez (como de costumbre sumergida en mi egocéntrico ombliguismo) me atreví a darle la razón, pues es así precisamente, a base de mis propias palabras escritas, como he podido yo misma superar el vértigo de la montaña rusa emocional en la que tantos y tantos años he ido subiendo y bajando sin parar. Aunque después - algunas veces, sin que te lo esperes, irrumpe un momento de lucidez- también he pensado que leída detenidamente se podía aplicar, con los mismos satisfactorios resultados, a las palabras de otros. Porque no son los de autoayuda los únicos textos que te ayudan a ponerte en marcha, a desear hacer que las cosas cambien, aunque algunas veces no sea -ni por asomo- para mejorar.

Dicho esto, que, aunque pueda parecer una verdad de perogullo en realidad no lo es, y un poco en contra de mi costumbre (que no quisiera de ningún modo que fuese considerada una falta de interés ni de cortesía) de responder a los comentarios, me siento casi en la necesidad de ofrecer algunas explicaciones a lo que contaba de la lectura un poco paranoica que hice de las estadísticas de visitas de mi anterior -y un poco añorado- blog personal. Me sentí amenazada porque en unas condiciones semejantes lo había sido con anterioridad. En más ocasiones de las que puedo recordar mis entradas habían sido manipuladas, reinventadas y utilizadas para herirme en mi vida real. Yo era responsable de lo que escribía y solía hacerlo, aún sirviéndome de metáforas que maquillaran de alguna manera la realidad, con la sinceridad de la que, sintiéndose a salvo de miradas que incluso podrían calificarse de obscenas, no tiene nada que ocultar. Con el paso del tiempo, confesión tras confesión, intimidad tras intimidad, fui siendo consciente de que estaba viviendo una vida que no era la mía, sino la de alguien que -a fuerza de acomodarse en la cotidianeidad, por muy insatisfactoria que resultase- había ido enterrando sus esperanzas bajo una espesa armadura con la falsa idea de que era mejor protegerse que presentar alguna clase de defensa. Ayudaban mis propias palabras, las que yo iba tecleando al amparo de la frustración que iba aflorando según despertaba del mal sueño, pero también las de los otros, los que leían con atención mis pequeñas historias sencillas y pueblerinas y me animaban otorgándome un valor del que yo nunca antes había disfrutado. A base, pues, de reflexiones propias y extrañas fui adquiriendo constancia de la verdadera realidad, lo que me llevó a tomar una serie de decisiones serias de cambio que, entre unas cosas y otras, me trajeron hasta este lugar.

Y sí, puede que esté sensible porque hace un año de la ruptura y el amor, como dice Cristina Peri Rossi, es una droga dura. De la que cuesta desengancharse incluso sabiendo que es la única manera de salvar la propia vida. Y también, puede que vea fantasmas donde sólo hay casualidades. Y es más, posiblemente lo del vértigo no sea más que un problemilla de cervicales, pero lo cierto es que lo sentí, como en las peores épocas de temor irracional, cuando ya estaba segura de que no podía volver a hacerme daño.

3 comentarios:

CarmenS dijo...

Hablar con otras personas, en vivo o a través de letras, puede servirte no sólo de consuelo y desahogo sino también para aclararte qué es lo que estás pensando, sintiendo, temiendo. Al obligarte a definir lo que ocurre en tu interior, tú misma te analizas y descubres tus secretos. En ese sentido, es terapéutica la escritura.
Si además vas ligándote a quienes te entendemos y ya te apreciamos...

violetazul dijo...

Es una verdad como un puño, eso de que sacar lo que se tiene por dentro, ya sea en forma de letras o en forma de diálogo, es la mejor manera de aclararse y de sentirse.. y si no, a qué iban a estar llenas ahora mismo las consultas de los psicólogos???
Por eso mismo empecé a escribir mi blog, ayer hicieron 4 años, y también sentí vértigo.. o será que esta silla me está matando??
Me alegro de haber parado por aquí, y formar parte de tu "terapia"
Besos

servidora dijo...

Necesitas comer spaghetti :-)

:-*