sábado, 7 de junio de 2008

Cincuenta y uno.

Brochetas de cerezas y quesos.

Si hoy dejo aquí una receta para copiar esto se va a convertir en una costumbre establecida: los fines de semana, cocina. De momento ya me va bien, pero que nadie se queje si alguna semana fallo, porque la de la cocina es una ciencia impredecible y no del todo exacta y las que nos dedicamos con amor a ella en los ratos libres, también.

Me encantan las cerezas y ahora las encuentro en el mercado con todo su esplendor: grandes, rojas, maduras, compactas, dulces... Me gustan los quesos y a principio de mes, cuando hago la compra grande para casa suelo llenar la cesta con distintas variedades. Repasando revistas viejas de cocina descubrí algunas recetas que jugaban con esos dos elementos dispares. Y después probé a combinarlos. El resultado aquí está.

Además de las cerezas deshuesadas y partidas por la mitad, quesos gouda, de oveja y de vaca tiernos cortados a dados, unas semillas de girasol (pipas) tostaditas y mezcladas con un tomate muy maduro picadito, unas hojitas de albahaca fresca, un chorro generoso de aceite de oliva, un chorrito de vinagre de módena, un toque de sal y una pizca de pimienta, aliño con el que se regarán las brochetas una vez montadas y dispuestas en un plato con un fondo de lechuga. Una entrada diferente para otro sábado nublado que no puedo ir a la playa. A ver si mañana...

4 comentarios:

Cecilia Alameda dijo...

Nunca había visto esa combinación de cerezas y queso. Quizás las pruebe. Las cerezas son una fruta deliciosa. Como para comerse medio quilo seguido, sin parar.
¡Cómo se nota que te gusta la cocina y que entras en ella con deleite!

Arcángel Mirón dijo...

Uy, se me hizo agua la boca, y eso que acabo de almorzar!!

Fernando Manero dijo...

A mi, como a Cecilia, también me parece singular eso de unir la cereza con el queso (vaya, hasta rima). No sé, creo que la cereza es una fruta bastante individualista, muu suya, de mucha entidad per se. Y además los agricultores - no hay máas que darse una vuelta por los valles del Jerte y el Tiétar - han conseguido auténticas maravillas, seductoras, provocativas, atrayentes, que caen maravillosamente en solitario y deleitan sin mezclarlas con nada. De todos modos, las probaré como sugieres, aunque habría que cuidar mucho el tipo de queso para que no elimine la frescura que aporta siempre una cereza en sazón.

Brujaroja dijo...

Las cerezas son un lujo, un pecado mortal. Y según con qué quesos tienen que estar... que vaya, otra vez me has tentado y voy a probarlo...