jueves, 19 de junio de 2008

Sesenta.

Mi perra pequeña.

Mi perra pequeña. No sé por qué hoy pienso tanto en ella. He encontrado esta foto, todavía no sé cómo porque en este portátil no tengo mis archivos. Memoria, al fin todo es cuestión de memoria.

Le regalaron a meri, al poco tiempo de la mudanza a la casa de campo, una cachorrita desnutrida y pulgosa a la que yo, que no quería responsabilidades, tuve que sacar adelante y cuidar. Hace cuánto, me cuesta contar los años. Nueve, posiblemente ya pronto se cumplan nueve. Andaba todo el tiempo enredándose entre mis piernas. Me adivinaba cuando todavía estaba a un par de kilómetros de distancia. Me acompañaba por toda la casa y me esperaba tumbada en la puerta de cualquier estancia si la cerraba sin dejarla entrar. Empezaba a ponerse nerviosa, lloriquear y saltar cuando veía que me ponía las deportivas porque ese gesto significaba un largo, largo paseo para las dos solas por las zonas que más le gustaban. No temía ni a los animales más grandes y era descarada y amenazadora con los que la molestaban. Los celos, la mayoría de las veces fundados. Recuerdo especialmente sus ataques de celos, que conseguían hacerme reír y llorar al mismo tiempo.

Cuando ya estaba la decisión tomada y el piso alquilado, y aunque yo lo mantenía tan en secreto que ni meri lo sabía, la perra pequeña se fue un día. La busqué por todos los rincones por los que solíamos salir las dos juntas, recorrí todos los caminos por si se encontraba perdida, la llamé, pregunté por ella a todos los que la conocían... fue inútil. Nunca volví a verla. Y hoy, sin motivo aparente, llevo todo el día pensando en ella. Mi perra pequeña. No me la hubiese podido traer porque el dueño no quiere animales en la casa. Así que fue como si lo hubiera adivinado. Si teníamos que despedirnos, ella iba a ser la primera.

6 comentarios:

Arcángel Mirón dijo...

Ay, no. No, no. Tengo un amor infinito por los perros, y esta historia me emocionó y me destrozó.

Mi primera perra se fue un día de navidad, asustada por los fuegos artificiales. El duelo me duró años.
Ahora veo a Pepo durmiendo y roncando en su cucha y no me imagino mi vida sin él.

violetazul dijo...

Se me saltaron las lágrimas a mi también..
Mi primer perro también se fue un frio marzo, cuando yo estaba de viaje.. aún me duele
Troylo está aquí a mis pies, me persigue por toda la casa, es mi fiel compañero, y aunque ahora soy consciente de que se puede ir en cualquier momento, no deja de asustarme pensar en el momento en que eso llegue.

brujaroja dijo...

Jo. Con lo blandita que estoy, qué ganas de llorar, pordios...

Cecilia Alameda dijo...

Ella te quitó un problema. Pobrecilla. No me sorprende que la extrañes.

horabaixa dijo...

Hola,

Torno a ser per aquí. Qué sorpresa tu escrito. Tengo perra desde hace 6 años, y muchas de las cosas que dices me suenan un montón. Nos enamoramos a 1ª vista. El flechazo fue mutuo. Intuición, de eso tienen mucha. Supongo que debe ser muy dificil vivir con esa incertidumbre.

Sabes una cosa? me gusta mucho el nombre de "la forma del agua".

Fins pronte

m.eugènia creus-piqué dijo...

Hola Memoria, te devuelvo la visita, no me hables de chuchos porque son mi parte blanda, mis amigos, mis compañeros, mis cariños...todo, lo son todoooo !
Ahora tengo dos hermanos una perrita que se llama NIT y el perrito gordo que se llama BRU, son dos bolitas blancas y peludas que son la alegría de la casa, me encantan los animales, he tenido un montón, ya no concibo la vida sin una perrita a mi lado.