viernes, 16 de mayo de 2008

Treinta.

Pablo Picasso.

Me digo a mí misma cuando me siento a escribir que ya está bien de lamentaciones.

Estoy cansada, por enésima vez cuando llega la tarde del viernes estoy cansada. Han sido muchas noches seguidas de dormir pocas horas y con muchos sobresaltos. Demasiadas horas de trabajo, en la oficina y en casa. Desequilibrios emocionales a montones. Largas discusiones por cosas que después se han revelado sin ninguna importancia. Negociaciones que se han hecho casi eternas con las que apenas si se han conseguido resultados. Conversaciones interminables de las que hubiera preferido poder escapar. La vida, que en algunos momentos pareciera que acaparara complicaciones para poner a prueba nuestra fortaleza.

Un baño, automasaje, el pijama, acabar una de las novelas que tengo empezadas, fruta para cenar y mañana empezar el fin de semana. Es un buen plan para que se vayan disipando las brumas entre las que he tenido que sobrevivir estos últimos días. Hay que florecer de nuevo, volver a considerar sólo las ventajas.

2 comentarios:

CarmenS dijo...

Lo conseguirás, estoy segura. Poco a poco se irán difuminando esos estorbos que aún acarreas.
Mañana en Valencia (provincia) hay sol y nubes. Lo dice Google. A ver si con un poquito de luz y de calor el sábado se te presenta dulce y divertido.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Por supuesto, ten la seguridad de que es eso. Ya sabes, jolín, si hasta lo dice Marge Simpson: Tú sonríe y la vida te sonreirá. Vamos, que tienes que elegir sólo las cosas buenas, arrinconar las malas, condenarlas al olvido. Y renacer, que tú te lo mereces.
Disfruta el fin de semana, que es tuyo. Tuyo del todo.