sábado, 10 de mayo de 2008

Veintitrés.


Los sábados son días de limpieza. Doméstica, aunque también personal.

Tenía razón Cecilia al decir que la sonrisa surge cuando sale el sol. Así lucía el cielo esta mañana. Así lucía, en realidad, hace tan sólo diez minutos. Ahora vuelve a llover. Fuerte, como suele en esta tierra. Aunque yo no he perdido la sonrisa. A pesar de que acababa de limpiar los cristales, de barrer la terracita y de tender la ropa. Ha habido risas porque de nuevo se habían ido al traste los planes que sólo una hora antes estábamos haciendo, después de varias y contradictorias llamadas telefónicas. No va a haber playa, ni comida al aire libre, ni siquiera exposición pública de Matria en la feria de asociaciones que estaba prevista y que se ha tenido que aplazar.

Esta tarde, después de comernos el cocidito que he puesto rápidamente al fuego, vamos a hacer algo que no solemos, al menos las tres juntas: vamos a marujear en el centro comercial. Me encanta pasar esta tarde de sábado con meri y con marta. Las tres estamos dispuestas a disfrutarlo y, de momento y como buen presagio, además de los truenos, se oyen en casa risas, muchas risas.

2 comentarios:

Cecilia Alameda dijo...

Los sábados son también días de convivencia, a lo que parece. No sé que tal habrá sido la tarde, pero espero que haya habido complicidad y más risas.

violetazul dijo...

A pasarlo bien!!!